¿Cómo enseñar aritmética básica?

¿Cómo enseñar aritmética básica?

Recuerdo aprender los rudimentos de la aritmética a base de contar con los dedos y luego escribir un montón de veces series numéricas en un papel. La “seño” de turno me hacia escribir secuencias interminables: contar del 1 al 100 de uno en uno, contar del 1 al 1.000 de diez en diez, contar del 1 al 500 de cinco en cinco.  Estos ejercicios de contar los podemos encontrar en los cuadernos de educación primaria también hoy.

Siendo ya de pequeño un vago convencido – vago para lo que no me interesa, claro – pronto encontré una forma de disociar mi mente de esas tareas que me parecían absurdas. El truco era encontrar un patrón repetitivo en el ejercicio de contar. Organizar de forma que la secuencia de números se repitiera por columnas de forma que no tendría que hacer la operación de suma repetitiva continuamente. Así podía usar menos concentración, e ir más rápido.  Si bien esta estrategia didáctica me hacia usar un poco la materia gris para detectar el patrón de la secuencia, lo que realmente aprendía era:

  1. Que el ejercicio era absurdo pues yo hacia trampas.
  2. Que era igual que yo aprendiera rápidamente algo pues no me iba a librar del proceso que me imponían.
  3. A trabajar sin estar concentrado
  4. A hacer mala letra (porque siempre busco algo o alguien a quien culpar de mi mala letra).

Esta técnica, siendo la más habitual, tiene un montón de problemas. Obliga a aprender a un niño estando sentado, cuando lo normal es que tenga ganas de correr, saltar y gritar. Además estamos mezclando cosas complejas que el niño no domina: escribir y aritmética. Escribir es una actividad compleja, que implica la motricidad fina y requiere de la concentración en lo que se está haciendo: escribir. Al mezclar dos cosas complejas conseguimos que el aprendizaje de ambas cosas sea más difícil. O como en mi caso, que nunca se aprenda a hacer buena letra.

La prueba de esto es que se tarde tanto tiempo en aprender estas habilidades básicas.

El tiempo y esfuerzo adicional que se tarda en aprender habilidades básicas constituye un problema en si mismo. Ya que los niños se aburren, !se aburren! Se aburren … !aprendiendo! Niños y niñas que aprenden a asociar el aprendizaje con el aburrimiento.

¿Veis el problema?

Permitidme analizar el método didáctico que a mi me imponían: hacer muchos ejercicios de contar escribiéndolo en una libreta. ¿Que problemas le veo?

  1. Se mezclan complejidades. Estamos hablando de niños y niñas de los 5 a los 8 años. Están aprendiendo a escribir. O se concentran en escribir bien, o se concentran en contar. Diantre, mi instructor de tenis tiene clarísimo que para conseguir un buen revés hay que trabajar varios aspectos del golpe. Por eso me hace trabajar cada aspecto por separado y a medida que los voy dominando los vamos integrando.
  2. Se trata de ejercicios independientes del ritmo de aprendizaje del niño/a. Es tan cómodo. Los niños hacen fichas durante 9 meses y al final han aprendido e integrado el conocimiento. Y eso va bien para unos cuantos niños y niñas que siguen el ritmo esperado. Pero los que tienen dificultad o se aburren, aprenden a desconectar, se convierten en calentadores de sillas o en problemas. Pero no nos preocupemos para ello tenemos orientadores, psicólogas y podemos diagnosticar TDA, hiperactividad o simplemente llamarles burros.
  3. Requieren de los niños sentados y callados durante largos periodos de tiempo.

Afortunadamente los tiempos han cambiado y las metodologías didácticas también.

Por esas vicisitudes de la vida he tenido que enseñar a uno de mis hijos las cuatro operaciones aritméticas (podéis leer en esta entrada por qué). Por ello, comparto aquí el proceso que he seguido.

PRIMER PASO: Separar complejidades

Para ello he intentado separar la dificultad del cálculo de la dificultad de la escritura de los números. Para trabajar el cálculo mental hemos empezado contando de forma creciente de uno en uno. Este ejercicio lo he planteado como un juego en el que primero yo lanzo una pelota al niño y el la devuelve. Hemos utilizado una pelota de tenis. La pelota debía botar una vez en el suelo en cada pase. Mientras lanzábamos la pelota el niño iba contando. Los ejercicios de cálculo mental que hemos trabajado son las series numéricas siguiente:

  • Contar de forma creciente de uno en uno hasta mil y después de forma decreciente de mil a uno. (Obviamente no lo hacíamos en una sesión, las sesiones duraban entre 8 y 12 minutos)
  • Contar de dos en dos hasta 100 de forma creciente y después de forma decreciente
  • Contar de tres en tres hasta 100 de forma creciente y después de forma decreciente
  • … y así sucesivamente hasta llegar a la serie del 11.

La finalidad de estos objetivos es conseguir que el niño adquiera agilidad en el cálculo mental. Se utiliza la pelota para darle un aire más lúdico y a la vez de concentración.

SEGUNDO PASO: aprender a sumar y a restar

En este momento pasamos a las operaciones aritméticas básicas en papel. Para trabajar sumas y restas el niño debe conocer previamente el concepto de unidad, decena, centena etc.

Tanto sumas como restas las hemos trabajado utilizando los sellos Montesori. La idea principal es usar elementos físicos (papelitos o maderas de colores) para representar números en base diez. De esta forma se aborda de forma plástica el concepto de unidades, decenas, centenas etc.   Manipulando los papelitos se hacen las operaciones aritméticas básicas hasta que el niño entiende el proceso de suma y resta. Cuando esto sucede, abandonamos los papelitos para pasar simplemente a sumar y restar en papel de forma tradicional.

¿Como se suma utilizando los sellos Montessori?

Se recortan papelitos de colores diferentes. Se escoge un color para representar las unidades, otro color para las decenas otro para las centenas y así sucesivamente. En cada papel se pinta un 1, 10, 100, 1000 según se trate de unidades, decenas, centenas etc. Debe mantenerse siempre el mismo color para las unidades, decenas centenas etc. Por ejemplo, en la imagen siguiente se utiliza el color verde para representar las unidades, el azul para representar las decenas y el rojo para las centenas.

EJEMPLO DE SUMA SIN LLEVAR CON LOS SELLOS MONTESORI

En el papel se representa con los papeles de colores cada uno de los dos números que se quieren juntar. La suma (sin llevar) no es más que contar cuantos papelitos hay después de representar los dos número en cada columna.

EJEMPLO DE SUMA LLEVANDO CON SELLOS MONTESORI

El procedimiento es muy similar al anterior. En primer lugar representamos los dos números con papelitos de colores.

En el ejemplo se ve que como hay más de 10 sellos de algún tipo (unidades). En este caso podemos cambiar 10 sellos por un sello del orden superior (decenas).

En este caso hemos cambiado 10 sellos de 1 por uno de 10.

LA RESTA SIN LLEVAR CON SELLOS MONTESORI

Como restar significa quitar, lo que haremos será colocar en la parte superior del papel el minuendo. Y vamos a ir quitando tantos papelitos de colores como indique el sustraendo. Empezaremos por las unidades, seguiremos por las decenas, centenas etc. El resultado de la resta son los papelitos que nos quedan.

 

RESTAR LLEVANDO CON LOS SELLOS MONTESORI

En este caso el proceso es similar. Como veis en el ejemplo siguiente, en la columna de las unidades no hay suficientes papelitos. Por ello, cogeremos una decena y la pasaremos a la columna de las unidades. Es decir, colocaremos 10 papelitos de ‘1’. Ahora podremos hacer la resta 14-7.

A continuación, pasaremos a la columna de las decenas. Como hemos quitado una decena, ahora sólo nos quedan 4. Como esta resta es sin llevar simplemente eliminaremos 2 papelitos de la columna de las decenas. Finalmente, haremos lo mismo con las centenas.

TERCER PASO: La multiplicación

Aquí tenemos dos conceptos importantes a enseñar. El primero es el concepto de multiplicar y el segundo las tablas de multiplicar.

El concepto de multiplicación lo enseñamos de forma manipulativa y a partir de la suma. Escogemos algo que le guste al niño, por ejemplo los cromos y planteamos un problema hipotético como el siguiente. “Es el día de tu cumpleaños vienen 5 amiguitos a celebrarlo. Cada uno te trae dos cromos. ¿Cuantos cromos te han regalado en total?

Este ejercicio lo trabajamos en primer lugar de forma manipulativa con los cromos o el objeto que hayamos escogido. Después lo expresamos en forma de suma: 2+2+2+2+2. Finalmente, le explicamos al niño que eso es lo mismo que escribir 2x5. Repetimos este proceso hasta que el niño lo entienda.

Para aprender las tablas de multiplicar volvemos a los pases con la pelota. Cómo ya hemos trabajado las séries numéricas vamos a avanzar en dos pasos. Primero vamos a retomar las séries pero nombrando cada paso como una multiplicación. O sea, pasamos de contar 7, 14, 21, 28, 35 … diremos 7 por 1: 7, 7 por 2: 14, 7 por 3: 21. De esta forma no se trata de un simple proceso de memorización sinó que existe el conocimiento del cálculo que hay detrás.

El siguiente paso consiste en que el padre/instructor lanza la pelota preguntando aleatoriamente una multiplicación de la tabla que se está trabajando y el niño/a devuelve la pelota respondiendo el resultado. Si el niño no recuerda el resultado se le da tiempo para que re-calcule el resultado.

Finalmente se van preguntando multiplicaciones aleatoriamente multiplicaciones de cualquier tabla.

 

CUARTO PASO: La división

El concepto de división exacta se trabaja manipulativamente: con piedrecitas, nueces, canicas etc. Empezamos con divisiones exactas por dos y cuando el niño entiende el procesos podemos hacer divisiones exactas por tres, cuatro etc. Inicialmente, trabajamos a partir de ejemplos concretos de problemas. Por ejemplo, “Juan tiene 12 canicas y quiere repartir la mitad para su hermano y la otra mitad para el. ¿Cuantas canicas le tocan a cada uno para jugar?

Finalmente se pasa a la representación escrita de dichas operaciones.

Fuente de la imagen destacada aquí.

Cuentos para ayudar a a desarrollar la inteligencia emocional de los niños

Cuentos para ayudar a a desarrollar la inteligencia emocional de los niños

Cuando uno de nuestros hijos empezó la educación infantil llegaron los miedos. Ante este problema decidimos utilizar un recurso muy antiguo: los cuentos. Utilizar los cuentos como terapia para que los niños aprendan a comprender sus emociones es relativamente sencillo, dada la gran cantidad de recursos disponibles. En esta entrada os presentaremos algunos cuentos que nos han sido útiles para ayudar a nuestros hijos a entender y expresar sus sentimientos y emociones.

¿Por qué los cuentos?

Como comenta Bruno Bettelheim  en su libro “Psicoánalisis de los cuentos de hadas” los cuentos “permiten ayudar a los niños a elaborar sus miedos y conflictos afectivos, a crear identificaciones positivas y formar referentes que les brinden seguridad en su proceso de maduración, los cuentos son especialmente adecuados para los niños, ya que llaman su atención porque son capaces de divertirlos, excitar su curiosidad, estimular su imaginación, y enriquecer su vida, ayudándolos a desarrollar su intelecto, clarificar sus emociones, manejar la ansiedad y abordar aspiraciones del niño. El cuento hace consciente a los niños de las dificultades que supone vivir y le ofrece soluciones a los problemas que le inquietan”. Podéis encontrar más información sobre los cuentos clásicos y su importancia en la primera infancia en esta entrada.

Diccionarios de emociones

Son libros/cuentos donde se describe cada emoción, explicando como la sentimos, como se desarrolla y como puede ser el opuesto de otra emoción. En esta línea os presentamos dos libros:

El monstruo de colores, de Ana Llenas

Sinopsis: la historia comienza presentando al monstruo de colores que se ha levantado extraño. Está confundido, de hecho no sabe que le pasa. Un aniña le explica al monstruo que le pasa  es que se ha hecho un lío con las emociones y con todas las emociones mezcladas no se encuentra bien. Hay que separarlas y guardarlas cada una en un tarro. A continuación se describen las emociones y a cada una se asocia un color: Alegría (amarillo), Calma (verde), Rabia (Rojo), Miedo (negro), Tristeza (azul), Amor (Rosa). Finalmente se guarda en un tarro etiquetado con el color asociado a la emoción. En la web de la autora existen recursos didácticos como dibujos para colorear relacionados con el monstruo de colores. Este cuento está disponible también en catalán.

Emocionario

El segundo cuento se titula Emocionario que es un diccionario emocional que no se limita a ofrecer una definición de los varios estados anímicos, una de sus metas es mostrar la interconexión que existe entre todas las emociones, como vedremos ya desde su página introductoria donde las emociones parecen formar una especie de red que explicita como de un estadio podamos pasar a otro.

Podéis encontrar más información sobre los diccionarios de emociones en “La caja de imaginación” y en “La cuentaría respetuosa“.

Cuentos sobre las emociones

Los cuentos de Elsa Punset son para nosotros un gran recurso para ayudar a los niños a identificar emociones y a trabajar problemas relacionados con ellos. Al final de cada cuento la autora ofrece una descripció de la emoción que se trabaja en el cuento, así técnicas ara ayudar a los niños con esta emoción. Un claro ejemplo de estos cuentos es el titulado “Los atrevidos dan el gran salto”. En este cuento los protagonistas Tasi y Alexia descubren a través de un reto como ser valientes y dominar sus miedos. Al final del libro, la autora ofrece una descripción de la emoción del miedo, técnicas para ayudar a los niños a entender sus miedos y superarlos (ayudar al niño a poner nombre a su miedo, ensayar con el las situaciones que le preocupan como aparcer en pública para cantar una canción, limitarles las malas noticias o enseñarles a conocer su cuerpo para saber que efectos tiene el miedo en el..). Propone técnicas de relajación y habla de los miedos más corrientes en la infancia. El miedo es una de una de las emociones primarias con la que nacemos y una de las más poderosas. Nuestro cerebro le da prioridad a esta emoción porque el miedo nos pone en guardia ante posibles peligros que puedan poner en peligro nuestra supervivencia. La amígdala de nuestro cerebro es nuestro sistema de alarma primario ante posibles peligros del entorno, cualquier cosa que pueda amenazar nuestra supervivencia. Se trata de un órgano que está en alerta constante y que se vuelve hipervigilante cuando es estimulada. El miedo estimula la amígdala y por eso los medios de comunicación publican más noticias negativas que positivas. Estas últimas no venden tanto. Si quieres leer como afectan las malas noticias a nuestro cerebro puedes leer esta entrada. El miedo excesivo genera estrés y ansiedad y este estrés desgasta el sistema inmunológico, digestivo, cardiovascular etc. Para ayudar a los niños a controlar el miedo Elsa Punset propone esta técnica: Ponerle un nombre simpáto a la amígdala por ejemplo “cerebro preocupado”, “el duende temeroso”, “el guardián del miedo” o “el geniecillo avisador”. Recordar al niño que la misión de este personaje es protegernos, nos avisa por ejemplo de que no debemos cruzar la calle detrás de la pelota sin mirar si vienen coches o de que no debemos tocar una olla caliente. Pero a veces confundimos los avisos de nuestro “cerebro preocupado” con historias que nos cuenta nuestra imaginación. Otros cuentos de Elsa Punset son los siguientes:

  1. Los Atrevidos en busca del tesoro (se trabaja la autoestima).
  2. Los atrevidos y la aventura en el faro (se trabaja la amistad).
  3. Los atrevidos y el misterio del dinosaurio (se trabaja el enfado).
  4. Los atrevidos en el país de los unicornios (se trabaja como aligerar la tristeza)
  5. Los atrevidos ¡Fiesta en el mercado! (se trabaja la alegría)
  6. Los atrevidos y el concurso de ideas geniales (se trebaja la creatividad)
  7. Los atrevidos ¡Aventura en Roma! (se trabaja el hecho de que no se puede ganar siempre)

Otra serie de cuentos que nos gustan mucho y que hablan de las emociones son los cuentos de dos conejitos: Tina y Toni. A continuación os ponemos la sinopsis de uno de estos cuentos “Una tormenta de miedo“.

Una tormenta de miedo: es uno de los cuentos protagonizados por dos simpáticos conejos, Tina y Toni. Toni tiene miedo de los truenos de la tormenta. Tina le explica que si está fuera de casa a ella también le dan miedo, pero que dentro de casa no tienen nada que temer. Tienen un pararrayos. Utilizan el método de contar los segundos transcuridos entre dos truenos para darse cuenta de que la tormenta se aleja. Al final del cuento, aparecen algunos objetos/personajes que pueden darnos miedo y otros que no. La idea es jugar con los niños preguntarles que que elementos de la lista les da miedo y por qué. En la portada y contra portada aparecen las caras de los protagonistas representando emociones. Nosotros jugamos con los niños a identificarlas. Este cuento también está disponible en catalán.

Otros cuentos de Tina y Toni son:

El gnomo de los sueños de Daniela Drescher. Es una bonita historia de un gnomo que cada noche recoge polvo o arena de sueños y lo reparte por todas las casas del mundo para que los niños puedan soñar. Pero esa noche el espantasueños se ha quedado dormido justo donde jacomb y grigori deben recoger el polvo de sueños. Y se despiarta en el peor momento. Al final resulta que espantasueños no es un monstruo malvado que se dedica a asustar a los niños por las noches. Simplemente se mete en las habitaciones de los niños porque no les gusta la oscuridad y no quiere estar solo.

Este libro titulado “Cuentos para educar a niños felices” ofrece una colección de cuentos para ayudar a los niños a conseguir un buen desarrollo de su capacidad intelectual asió como emocional. El libro también ayuda a los niños a que sean má abiertos. Para ello el libro ofrece un decálogo de valores y cualdiades que hay que tener en cuenta en la educaión de los niños. El libro ofrece información sobre cada valor o cualidad, una lista de cuentos donde se trabaja esta cualidad y propuestas prácticas recogidas en fichas orientativas para compartir momentos con los niños. A continuación podéis ver el decalogo de valores para educar a niños felices.

Este libro de cuentos presenta a continuación una lista de animales que son los personajes que protagonizan los diferentes cuentos. Hay personajes como la familia de ranas con la mamá Carola, el papá Tenorio y las trillizas, mía, Tuya y Suya. También tenemos a la hormiga Kira, a la marioposa Melisa o al zorro Benito entre otros.

¿Por qué son importantes los cuentos clásicos en la primera infancia?

¿Por qué son importantes los cuentos clásicos en la primera infancia?

Cuando nuestro hijo mayor era pequeñito yo sólia evitar explicar cuentos sobre temas complejos como la muerte o el envejecimiento porque los consideraba “duros” para un niño tan pequeño. Pensaba que ese contenido generaría preocupaciones innecesarias en él. Pero estaba equivocada. La confirmación de ello, la trajo una maestra, que nos ofreció una charla sobre la importancia de los cuentos de hadas en la primera infancia. El tema me interesó mucho y seguí leyendo sobre él. Llegó a mis manos el libro “Psicoánalisis de los cuentos de hadas” de Bruno Bettelheim y muchas de las cosas que explica el autor confirman y amplían lo que se explicó en la charla. En esta entrada quiero resumir lo que más me ha gustado del tema.

Los cuentos de hadas suelen tratar de temas existenciales para el ser humano. Temas como la muerte de un projenitor o el envejecimiento. Són temas que trascienden nuestra sociedad actual. De hecho, los cuentos de hadas explican bien poco sobre la vida en nuestra sociedad en constante cambio porque fueron creados mucho antes. Al abordar temas existenciales  de forma simple que el niño puede comprender  y ofrecer de la misma forma ejemplos de soluciones a dichos problemas, son un recurso muy enriquecedor para cualquier niño. Al hacer referencia a problemas humanos universales, especialmente aquellos que preocupan al niño, estos cuentos estimulan el desarrollo interior del niño. Ofrecen de forma símbolica formas de enfrentarse a dichos problemas.

Muchos cuentos de hadas empiezan planteando de forma resumida un problema, “Había una vez un rey que tenía tres hijos … El rey era ya viejo y estaba enfermo, y, a menudo, pensaba en su fin; no sabía a cuál de sus hijos le dejaría el reino». Para poder decidir, el rey encarga a sus hijos una difícil empresa; el que mejor la realice, será rey cuando yo muera”. Los detalles que no son esenciales son supromidos. Los personajes están muy bien definidos, son arquetípicos. O son buenos o son malos, o son guapos o son feos…. No hay ningún personaje bueno y malo al mismo tiempo. Eso confundiría al niño. Lo bueno es bueno y lo malos es malo. Los personajes buenos hacen acciones buenas y los malos acciones malas. Estas simplificaciones permiten al niño comprender la esencia de la trama. Delante del problema, muchas veces moral, se plantea una dura batalla para conseguir resolverlo en la que al final el bueno vence al malo.

Los niños confían ciegamente en que el bien triunfará sobre el mal, consideran estos personajes como arquetipos de la vida y los preparan para la vida real pero cobijándolos al mismo tiempo, ya que el escenario donde suceden los cuentos de hadas, es pura fantasía, está en su imaginación. La moraleja en estos cuentos no es tanto que el bueno vence al malo sino  que el bueno, el heroe es más atractivo para el niño que el malo y se identifica con el y sus batallas. Las elecciones del niño son a menudo en base a quien le provoca más simpatía. El niño se identifica con dicho personaje. Por tanto, cuanto más arquetípico es el personaje (más bueno, más guapo, más honrado….) más fácil le resulta al niño identificarse con el y rechazar al malo.

Algunos cuentos de hadas como por ejemplo “El gato con botas” no plantéan problemas morales. Su objetivo es estimular al niño a que adquiera confianza en si mismo, porque el más humilde puede tener éxito en la vida.

Los niños pequeños a menudo quieren repetir y repetir un cuento. Este deseo de repetición hay que respetarlo porque cuando esto ocurre, a menudo es que algo resuena en el niño cuando escucha el cuento.

Otro aspecto importante a tener en cuenta es que es diferente narrar un cuento, leerlo o poner el cuento en una pantalla de TV, tablet o ordenador. A menudo, lo ideal es poder narrar el cuento, en tono neutro (nosotros representamos al narrador de la historia), porque así el niño se crea sus propias imágenes interiores de la historia. Vivencia la historia en su interior. Y esta imagen o vivencia interna és única. Si no se narra un cuento, este puede leerse. Es conveniente que el cuento leído tenga pocos dibujos o que el niño simplemente lo escuche sin ver las ilustraciones para que pueda crear estas imágenes interiores de lo que sucede en la historia.

Lo que es desaconsejable es mostrar un cuento en una televisión, tablet u ordenador. ¿El motivo?. Porque cuando se cuenta una historia (se narra o se lee) el niño se forma en su imaginación su propia imagen del bueno, de malo etc. Es una imagen propia que el puede gestionar y entender bien. Cuando la imagen viene de una pantalla, la imagen llega tal cual aparece en la pantalla al niño, sin filtros que el pueda crear, y eso impide al niño crear sus propias representaciones imaginarias de los personajes, historias etc. Por ello, niños pequeños puedes escuchar el cuento de “Caperucita roja” sin miedo cuando el cazador abre la tripa del lobo para llenarla de piedras, pero la imagen en una pantalla de esa misma escena les daría miedo.

Eso le pasó a nuestro hijo mayor cuando tenía cuatro años. En el colegio donde iba, se celebraba el día de Sant Jordi. Para ilustrar la fiesta, la maestra les pasó un video en dibujos animados de la historia. Nuestro hijo llegó a casa trastornado y estuvo mucho tiempo atemorizado por la historia. ¿Por qué? Por que en vez de contarles el cuento de Sant Jordi, de forma que cada niño crear sus imágenes imaginarias de la historia, les pasaron las imágenes visuales sin filtros.  Nuestro hijo comprendió la “moraleja” de la historia, “que el rey cobarde abandona a su hija para que se la coma el dragón” y esa posibilidad lo aterrorizó. Aún ahora, odia Sant Jordi y todo lo relacionado con él.

Cuando buscamos cuentos de hadas, los primeros que aparece suelen ser los de hermanos Grimm. Los hermanos Grimm recopilaron  historias antiguas transmitidas oralmente en Alemania. A medida que pasó el tiempo, los textos de estos se fueron adornando y, a veces, censurando de edición en edición debido a su extrema dureza. Los hermanos Grimm se defendieron de las críticas argumentando que sus cuentos no estaban dirigidos a los niños. Pero, para satisfacer las exigencias del público burgués de la época, tuvieron que cambiar varios detalles de los originales. Por ejemplo, la madre de Hansel y Gretel pasó a ser una madrastra, porque el hecho de que una madre abandonara a los hijos en el bosque no coincidía con la imagen tradicional de la madre de la época. Una buena selección de cuentos la encontramos en “Cuentos ilustrados de los hermanos Grimm” de la editorial Usborne. Si os interesa tener todos los cuentos de los hermanos Grimm, podéis encontrarlos en la siguiente obra “Todos los cuentos de los hermanos Grimm” de la editorial R. Steiner.

El mensaje de los cuentos de hadas se podría resumir diciendo que ilustran la lucha contra las dificultades o problemas de la vida. Que dichas dificultades son inevitables, forman parte intrínseca de la existencia humana. Si uno no huye y se enfrenta a ellas se pueden superar los obstáculos. Además los cuentos de hadas enriquecen la vida de los niños estimulando su imaginación, ayudándolos a poner en orden sus emociones a entenderlas y a estimular su intelecto. Todo ello se hace planteando problemas que inquietan al niño pero en un lenguaje que el puede entender bien (lo más simple posible). Las formas como se resuelven los conflictos le ofrecen al niños herramientas para que el el futuro el pueda resolver problemas en la vida real. En definitiva, ofrecen al niño una educación moral que el puede entender sin conceptos abstractos, de a cuerdo con con su etapa de desarrollo.

Fuente de la imagen destacada: aquí. Ilustración de Daniela Drescher

¿Cómo podemos enseñar a los niños los ciclos de las estaciones?

¿Cómo podemos enseñar a los niños los ciclos de las estaciones?

Los ritmos anuales pueden hacerse presentes en casa para ayudar a los más pequeños a entender el ciclo de las estaciones y para estar más conectados con dichos procesos. Además muchas celebraciones populares están relacionadas con dichos ritmos. Existen numerosas formas de introducir en casa elementos que nos ayuden a conectar con los ritmos anuales. Esto es especialmente útil para quienes viven en ciudades, donde a veces el cambio de estaciones no es tan evidente como para quienes viven en el campo o en zonas más rurales.

En esta entrada os proponemos diversos elementos para ayudar a los más pequeños a comprender la sucesión de las estaciones. El primero consiste en hacer excursiones o escapadas a la naturaleza para poder vivir en primera persona la estación. El segundo es el rincón o la mesa de estación. El tercero son los cuentos que hablan sobre las estaciones. El cuarto consiste en explicar a los niños la tradiciones con juegos, cuentos u otras actividades (decoraciones especiales en casa, disfraces, recetas etc). El último es el calendario anual.

Escapadas a la naturaleza

Una opción estupenda para que los más pequeños conecten con  las estaciones es hacer salidas o excursiones a la naturaleza, para que los pequeños puedan vivir en primera persona lo que sucede durante una estación. A continuación os proponemos algunos ejemplos de salidas para cada estación:

Rincón de estación.

¿Qué es un rincón o mesa de estación?

Es un espacio, un rincón donde se depositan objetos que representan cada una de las estaciones del año. Estos objetos pueden ser pequeños tesoros que los niños han encontrado en un paseo por el bosque o por la playa (por ejemplo una piña, una castaña, una piedra bonita, una concha etc.), telas de algodón o seda y otros objetos que podemos elaborar a mano de los que hablaremos más adelante. Este rincón ayuda a los niños a estar más conectados con la naturaleza y con las estaciones. También les ayuda a ser conscientes de los cambios que aparecen con la llegada de una estación si no podemos vivenciarlo. Se trata por tanto de una herramienta para poder seguir los ciclos anuales. Tener consciencia de estos ciclos puede ayudar a los niños a comprender más los procesos naturales que suceden a su alrededor y a situar las tradiciones locales en cada una de las estaciones.

¿Dónde colocamos la mesa de estación?

Un rincón con una pared detrás es un lugar ideal para colocar una mesa de estación. La pared nos ayuda a colgar telas, figuras, dibujos o reproducciones.

¿Qué se coloca en la mesa o rincón de estación?

Intentaremos colocar objetos que nos recuerden a la estación en curso. Una posibilidad es colocar objetos como:

  • Piedras o minerales.
  • Plantas, flores, ramas de árbol, piñas, nueces o alguna representación de ellas.
  • Algún muñeco de algún animal (por ejemplo un animal de fieltro o tejido), un caracol, una estrella de mar etc.
  • Algún muñeco de pie o alguna imagen o representación de personas.

Por ejemplo, en la imagen inicial de esta entrada tenéis algunos ejemplos de elementos que se pueden utilizar en la mesa de estación de verano. Como imagen para la mesa de estación de verano hemos utilizado una de las páginas donde se habla de la noche de San Juan en el cuento de Daniela DrescherEn la tierra de las hadas“. Para completarla, como no teníamos ninguna barca pequeña, hemos hecho la que se puede ver en la imagen siguiente con algunas maderas.

¿Cómo preparar la mesa o rincón de estación?

Nosotros vivimos en el hemisferio norte por lo que las ideas que os proponemos para la mesa de estación están pensadas teniendo en cuenta que nuestro invierno es de diciembre a marzo y nuestro verano de junio a septiembre.

En primer lugar colocaremos una tela grande que haga de base de la mesa de estación. Esta tela puede ser de un color que se asocie con la estación en la que vamos a entrar. Por ejemplo, verde para la primavera, amarilla para el verano, marrón o naranja para el otoño y blanca o azul para el invierno. Sobre la tela que hace de base, se pueden colocar otras telas de tamaño más reducido y colores asociados a la estación. Con estas temas se pueden hacer formas o relieves como por ejemplo formas circulares o redondeadas.

En la pared que haya en la parte trasera de la mesa, podemos colocar también alguna tema que represente el cielo. Otra opción es colocar alguna representación como una foto o cuadro. Podemos utilizar otros elementos como montañas hechas con corcho, hojas secas etc.

En la mesa de estación debe haber un sólo centro de atención visual o foco. El centro debe ser aquello a lo que queramos dar más importancia o resaltar.

Además del foco, podemos colocar otros elementos en la mesa de estación. Es importante no colocar demasiados elementos u objetos, para generar un efecto visual agradable. Tampoco hay que repetir (demasiados) elementos. Por ejemplo, si hemos colocado un animal de fieltro, no hace falta colocar una postal con una imagen de un animal. Aunque eso va a gusto de cada familia.

Finalmente, otro consejo a tener en cuenta es que hay que dejar espacio en la mesa para sorpresas que puedan llegar o que traigan los niños. Estas sorpresas deberían estar relacionadas con la estación que representamos.

¿Cómo haremos el cambio de estación?

El cambio puede ser progresivo si así se desea o de acuerdo con el clima. Por ejemplo, se puede decidir alargar la mesa de invierno si se trata de un invierno especialmente largo y frío. También se pueden ir eliminando progresivamente elementos de la mesa de invierno e ir introduciendo algunos de primavera.

¿Cómo haremos la limpieza de la mesa de estación?

Si debemos limpiar o quitar elementos de la mesa porque se han malogrado o estropeado (por ejemplo flores u hojas), normalmente evitaremos hacerlo delante de los niños. En general, aquellos elementos que proceden de la naturaleza, que colocamos en la mesa de estación y que son perecederos o caducos, deben mantenerse en buen estado. Cuando esto no es posible los sustituiremos.

Relacionar la mesa de estación con las fiestas locales

Los rincones o mesas de estación se pueden conectar o relacionar con las celebraciones o fiestas que tienen lugar en cada una de las estaciones. Por ejemplo, durante el invierno tiene lugar la celebración de la Navidad. Pues bien, se puede empezar con el rincón de invierno preparando la Navidad con alguna representación de María, José y el niños jesús, es decir con un pesebre. Pasada la Navidad, retiraremos los elementos relacionados con esta celebración y dejaremos los elementos del rincón de invierno. Otro ejemplo, consiste en representar la Pascua en la mesa de primavera poco antes de que llegue esta época.

mesa de estación de otoño

Cuentos sobre las estaciones

Otra herramienta muy interesante que los niños se sientan conectados con el paso de las estaciones es utilizar cuentos que hablen de ellas. Existen muchos cuentos que se pueden utilizar para hablar de las estaciones. Por ejemplo, los cuentos de Pipa y Pele de Dainela Dreshcher.

Para situar cada fiesta o celebración en su estación correspondiente se pueden utilizar cuentos específicos dedicados a dichas celebraciones. Por ejemplo, podemos contar cuentos relacionados con el adviento y la Navidad para prepararnos para su llegada. Cuentos relacionados con la Pascua etc. A continuación tenéis un ejemplo de un cuento sobre la Navidad y otro sobre la Pascua que les gusta a nuestros hijos. Y más abajo teníes un par de libros en catalán.

Tradiciones

Mantener las tradiciones que tienen lugar en cada época del año es otra herramienta que se puede utilizar para ubicar dichas celebraciones en su época correspondiente. Por ejemplo, preparar un calendario de Adviento sin dulces ayuda a los niños a prepararse para la Navidad. Decorar la casa para Navidad es otro ejemplo de tradición. Relacionado con las celebraciones suelen haber recetas especiales que pueden elaborarse con los niños. Por ejemplo, los panellets para celebrar la Castanyada o la coca de San Juan para celebrar el solsticio de verano.

Calendario anual

Finalmente podemos elaborar o comprar un calendario anual. Existen muchas versiones de estos calendarios. Para los más pequeños que no saben leer ni escribir conviene escoger un calendario visual sin letras ni números. A continuación os mostramos algunos ejemplos.

Fuente: pequefelicidad.com

Fuente: mamielo.com

Una reflexión sobre las actividades extraescolares en la primera infancia

Una reflexión sobre las actividades extraescolares en la primera infancia

Cuando nuestro hijo mayor cumplió los tres añitos nos tocó buscar un colegio. Escogimos una escuela de barrio, de tres líneas, con una metodología moderna (trabajaban con ambientes, rincones etc.). Me llamó la atención que desde bien pequeñitos los niños participaban en actividades extra escolares (inglés, natación, música, fútbol…). Yo no tenía una idea preconcebida sobre las actividades que debería hacer mi hijo fuera del horario escolar, así que fui observando lo que pasaba en su colegio. Pasó el primer curso de preescolar y el tema de las extra escolares se intensificó. Había bastantes niños que hacían no una, sino diversas actividades extra escolares. Una cosa que me chocó fue que un día una familia invitó a todos los niños de la clase al cumpleaños de su pequeño. Era un día entre semana. Hubo diversas familias que se excusaron porque su hijo o hija tenía que ir a clase de inglés. Inmediatamente me pregunté ¿Qué es más importante para un niño de 4 años, faltar a una clase de inglés para ir a una fiesta de cumpleaños o  ir a la clase de inglés?. Y aquí comienza nuestra historia.

Recientemente asistí a una charla en la que la ponente era una maestra de una pedagogía alternativa. El tema de la charla fue precisamente las extra escolares en la primera infancia y en la primera parte de la primaria, o sea, para niños menores de 10 años aproximadamente. Lo que se explicó en la charla resonó en mí, se alinea bastante con mi forma de pensar y por eso comparto lo esencial.

En general, desde la perspectiva de la ponente y su marco pedagógico las actividades extraescolares no se recomiendan para niños pequeños (hasta los 10 años aproximadamente). Evidentemente, esta es sólo una recomendación general para la que hay excepciones.

¿Por qué no se recomiendan?

Pues porque no suelen respetar los ritmos diarios de los niños.  En el marco pedagógico que nos presenta la ponente se trabaja con el concepto de ritmo. Un ritmo es un patrón que se repite.  La repetición de ciertas actividades, ciertos días ayuda a que los niños se sientan tranquilos porque saben que esperar y también porque les ayuda a sentirse más enraizados.

Existen diversos tipos de ritmos. Por ejemplo, los ritmos diarios, semanales o estacionales.

Los ritmos diarios suelen combinar actividades de compresión con otras de descompresión/expansión. De hecho se alternan estos dos tipos de actividades. La hora del cuento es una ejemplo de actividad compresiva mientras que el momento de juego libre en el jardín es un ejemplo de actividad expansiva.

Un ritmo no es un horario rígido y apretado en el tiempo. De hecho no existen horarios rígidos en el sentido de 9 a 9:45 se hace esto, de 9:50 a 11 esto otro etc. Se planean actividades expansivas y compresivas que se van alternando pero sin una hora estricta de inicio y finalización. Idealmente, esta alternancia de ritmos iniciada en la escuela debería seguirse en casa para completar el ritmo diario.

Bien, dicho esto, volvamos al tema de las actividades extra escolares.

La idea general es que los niños pequeños viven una serie de experiencias durante la mañana cuando asisten al colegio. La tarde y la noche, cuando salen del colegio, son momentos en los que estos niños tienen que poder digerir o asimilar estas vivencias. Y a ser posible extraer de ellas alguna cosa propia y única (fruto de su creatividad e imaginación). Para que esto pueda suceder, es necesario un espacio de tranquilidad en casa en el que el niño pueda jugar libremente para integrar las vivencias de la mañana. No es infrecuente en casa ver a alguno de mis hijos jugar sólo con sus juguetes reproduciendo vivencias ocurridas en el colegio.

Un exceso de actividades extraescolares por la tarde no da tiempo a los niños a poder digerir y extraer algo de dichas actividades. Simplemente los satura de vivencias. Esto puede llegar al extremo de que el niño no pueda asimilar tantas cosas o se quede saturado. También puede ocasionar en el extremo que más adelante en la adolescencia, haya niños que no sientan interés por nada y se nieguen a hacer actividades externas y lo único que pidan sea quedarse en casa delante de la tele o del ordenador.

Evidentemente, esta recomendación es muy general. Si hay niños pequeños que tienen intereses concretos está bien que puedan desarrollarlos fuera de las escuela a través de las actividades extra escolares. Al final en la moderación y sentido común está seguramente un camino adecuado.

En esta línea el aburrimiento es bien venido. A veces alguno de mis hijos venía diciendo que se encontraba aburrido. Con el tiempo estos momentos de aburrimiento han ido disminuyendo porque saben que no voy a ofrecerles ninguna actividad para que se entretengan. Es necesario que los niños se aburran de vez en cuando porque en esos momentos es cuando surge su creatividad. Encuentran algo divertido que hacer.

Al escribir estas líneas me viene a la mente uno de los cuentos del libro titulado “Los 7 hábitos de los niños felices” de Stephen R. Covey. Concretamente, el primero de los cuentos narra la historia de uno de los animales de los siete robles que está aburrido. Algunos de los animales de los 7 robles le ofrecen jugar con el, pero nuestro protagonista dice que no. Hasta que al final de la historia alguien le explica a nuestro protagonista que si está aburrido es culpa suya, en el sentido de que es porque él quiere. Le aconseja mirar con atención a su alrededor, porque seguro que encontrará alguna cosa para entretenerse. Y así sucede.

 

Para acabar, y volviendo a las extraescolares, el panorama cambia aproximadamente a partir de los 10 años. A partir de esta edad el niño desarrolla interés genuino y auténtico por las cosas. En estos casos es apropiado que persiga aquello que realmente le interesa. Es más, está bien que se esfuercen por continuar aquello que han iniciado con tanto interés, que sean motivados para ello par que no abandonen a la primera de cambio.